Ramón Díaz Padilla: La pintura que queda cuando ésta se va.
Creo que no hace falta que digamos que la abstracción ha sido un tema que ha vuelto a interesar al artista contemporáneo desde principios de la década de los ochenta. La tan alardeada vuelta a la pintura o al placer de la pintura surgió como algo esencialmente figurativo y para muchos críticos era considerada como una pintura deliberadamente regresiva. Pero aunque un poco menos presente de manera agresiva nos encontrábamos con una serie de opciones nuevas para la pintura abstracta. Curiosamente, ahora en los noventa, para muchos pintores es el objeto mismo el que se pone bajo sospecha. Me temo que parte de estas sospechas pueden tener su explicación por la pérdida de la realidad y la creciente inmersión dentro del mundo de los medios de comunicación.

El posmodernismo ha demostrado sin cesar que "les grands recits" del humanismo han fracasado y que el papel de la pintura abstracta es un indicador que apunta hacia la trascendencia o demuestra que ya no es viable hacer construcciones utópicas del futuro. ¿Qué es lo que va a pintar el pintor abstracto?
¿Se puede considerar la abstracción como un código más que puede ser deconstruido como cualquier otro (deconstruido y vaciado de su significado originario)? ¿Ve el pintor la abstracción mediante la cabeza para encontrar otro lugar ideológico dentro de un sistema social en el que el compromiso ideológico es cada vez más difícil?
¿O es que el artista ve la abstracción a través del ojo y la empuja para seguir aún más allá en el camino de la pintura decorativa? 
Díaz Padilla es consciente de todos estos problemas y los aborda en unos términos utilizados por muchos artistas contemporáneos que, por una parte, muestran una clara preferencia por la heterogeneidad más que por la unidad formal y que, por otra parte, manifiestan también una clara resistencia al canon autoritario modernista y a su tácita insistencia en la unidad. Este artista opta por una condición de aprehensión visual que nos lleva al reconocimiento de una obra ópticamente compleja.
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