Visiones insulares en la vanguardia de Canarias

 

 

I S L A S     R A Í C E S

Islas raíces

Al prologar Las islas en que vivo (1971), escrito en su totalidad a orillas del mar, Pedro García Cabrera (1905~1981), definió su libro como la "crónica de un acontecer junto al mar batiente" y a las Canarias como "...islas raíces que buscan, encuentran y se solazan con la amistad de otros archipiélagos que, más que soledades aislotadas, son regazos de penas y alegrías en que el hombre dramatiza el reflejo de su libertad. Es decir, no islas mordiéndose la cola en un círculo de agua, sino reductos alzados con hambre de universalidad."

Esta muestra, homenaje al poeta en el centenario de su nacimiento, recorre diversos estadios del paisaje plástico que han tenido aI territorio de las islas como motivo central: imágenes elaboradas por científicos, viajeros, creadores plásticos que, durante dos siglos, han conformado una visión identitaria apoyada sobre valores geográficos, dimensión que ya intuyó Miguel de Unamuno durante su destierro en Fuerteventura (1924).

Además, lslas raíces ofrece facetas de una figura relevante del Novecientos canario, destacando su obra literaria, acción política y la represión que sufrió por ella. Su relación permanente con las artes plásticas nos ha Ilevado a centrar la atención sobre la conformación de la imagen del paisaje insular desde el esbozo elaborado por Alexander von Humboldt en su visita a Tenerife de 1799, hasta la consolidación de la visión regionalista, la vieja sensibilidad, contra la cual se rebeló García Cabrera para definir una identidad canaria asentada sobre la universalización de los valores paisajistas.


"El hombre en función del paisaje"
(1930), el acto de recepción crítica de la primera exposición de la Escuela Luján Pérez en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife, junto con la revista Cartones, constituyen el acta fundacional de la nueva sensibilidad ante el paisaje. Pero el ensayo de Pedro García Cabrera ha desatado nuevos ecos y resonancias entre los creadores que trabajan desde entonces en las islas, especialmente tras su reedición en la década de los ochenta, cerrando un círculo fructífero en torno al paisaje, fenónmeno en el que nuevamente, como en el siglo XIX y en la época de Gaceta de arte, la visión del otro ha contribuido de forma decisiva a la expresión del territorio como signo de identidad.

Las piezas no se exponen con un criterio cronológico. Se ha pretendido que dialoguen obras actuales con otras distantes en el tiempo, creadas bajo una misma preocupación: el paisaje. La agrupación responde a un criterio temático: imágenes de la isla como vergel y paraíso, del mar, de sus tierras secas y barrancos, de la vegetación que conforma su paisaje nativo, de su origen volcánico... Y junto a éstas, los paisajes de Gaceta de arte, paisajes sociales, expresionistas y surrealistas, así como los paisajes de posguerra, la búsqueda de nuevos escenarios. Las visiones actuales, críticas e irónicas a veces, alzan la voz contra la destrucción paisajística que acarrea la actividad constructiva.

Sobre la diversidad plástica destaca una sensibilidad común ante el paisaje.

Federico Castro Morales, comisario de la muestra

 
Primer momento:
Vergel
Segundo momento:
Sur, paisaje nativo
Tercer momento:
Paisajes de Gaceta de arte
Cuarto momento:
Paisajes de posguerra