![]() |
| Bosque con figuras |
![]() |
| Guiniguada |
|
|
Al margen de modas y tendencias artísticas, preñada de un bárbaro candor y de inocencia, la obra de Paco Sánchez es un microcosmos donde lo arcaico es un valor y lo tosco rezuma sensibilidad. En blanco y negro, en colores sosegados, las imágenes de Paco Sánchez son las de un mundo primitivo y en desorden que potencia lo instintivo y sensible, en detrimento de 1o cultural o de lo reflexivo. Lo que no debe entenderse como que el artista descuida el oficio, su obra es de factura cabal, sino que su indagación rastrea la esencia del ser en un tiempo precivilizado.
![]() |
| Sin título |
|
|
![]() |
| Sin título |
![]() |
| Sin título |
|
|
En un principio las escenas se desarrollaban en franjas horizontales, como en las pinturas antiguas, con las figuras humanas reducidas a monigotes, aisladas en compartimentos y rodeadas de un espacio laberíntico que disipa cualquier idea de comunicación. Lo intrincado y lo magmático instauran un discurso de gran complejidad, un entramado rítmico que disuelve las figuras en el conjunto, las reintegra a una totalidad más amplia que las hace partícipes de un único latir. Las deposita en el río de la vida y fluyen olvidando su identidad, confundiéndose en un espacio que se dilata hacia lo inescrutable.
Posteriormente la composición se clarifica, vemos a los mismos monigotes desfilar extraviados, o urdir una danza rupestre de hermético simbolismo. Y, a su alrededor, un espacio vacío en el que sólo aparece algún árbol o puerta. Al monigote, símbolo psicoanalista del padre, se une ahora la madre y el árbol del conocimiento. Interpretación freudiana de la pintura de Paco Sánchez que probablemente no sea de gran interés, pero que confirma la complejidad de su poética. En la que escuchamos la resonancia de dos artistas de este siglo, muy diferentes en su concepción del espacio pictórico, pero próximos en su vindicación del mundo de los primitivos, de los locos y de los niños: Jean Dubuffet y A.R.Penck.
Para Paco Sánchez, al igual que los artistas citados, la creatividad no se encuentra en las imágenes de nuestra cultura sino en las profundidades del hombre que no ha reprimido la civilización, en la barbarie y en lo indecible. Sus pinturas trepanan la superficie de la memoria y se abisman en un abrazo con la pulsión de su especie, con la vida desenvolviéndose en su primigenio asombro, descubriendo la fascinación de lo sensorial y de lo mágico.
En su destino de solitario, Paco Sánchez atisba un mundo ancestral mucho más vigente y auténtico que el de la contemporaneidad vacua, en el que el sinsentido no es desconcierto sino cualidad de la existencia, en el que la complejidad no abruma ni trastorna sino que revela la vida en su eterno discurrir. Ajenas al tiempo y al momento histórico, atávicas pasiones y oscuros instintos nos recuerdan el origen y lo esencial de nuestra identidad. La perturbación estética de Paco Sánchez es la del hombre sin atributos, escindido con su tiempo, buscándose en una atemporalidad fangosa.
Copyright © 1996 Viceconsejería de Cultura y Deportes (C.P.D.)