La Zona. 1995-1999. Fotografías, 80 x 80 y 40 x 40 cm.

José Carlos Mesa Acosta reconocido y respetado en el sector fotográfico regional y nacional con el seudónimo de Mataparda, no consta sin embargo en esta exposición como un virtuoso e imaginativo profesional de ese medio (cualidades que, por supuesto, también posee), sino como un incuestionable artista plástico o visual cuyo talento destila a través de esta "herramienta" de su elección (cuyo acierto e idoneidad no cuestiono) y con la que, en el transcurso de su acreditada trayectoria, despliega con evidente pericia, inspiración y constancia, el valioso producto de su cualidad mas definitoria que, notoriamente radica en su talento narrativo, materializado en una prolija serie de obras cuya efectividad, poética y relevancia se abastecen del que, en mi opinión constituye uno de los cerebros mejor "amueblados" de cuantos recuerdo haber visto pasar por la facultad de BB.AA.  Afirmaciónes estas que quizás resulten un tanto embarazosas para su discreto, desapercibido y tímido autor, pero que sostengo y baso en la obvia secuencia de recursos (investigación, cultura, rigor, sobriedad, rotundidad, coordinación, dominio técnico/artesanal de los diversos materiales y diseños que configuran sus instalaciones) articulados  por una eficaz y demiúrgica estructura neuronal que denota la genuina sensibilidad re-creativa del artista.  Licenciado por la Facultad de BB.AA. de Barcelona en la especialidad de imagen (Foto, Cine Vídeo), sus apariciones públicas proliferan desde el 85, a través de diversas exposiciones individuales y colectivas (Barcelona, Tenerife, Las Palmas, Madrid, Marsella, Reins, Braga y Finlandia) que, personalmente cautivaron mi atención, interés y seguimiento, a partir de su individual, complementada con la edición de su libro: "Mi Viaje con Ledru".  La poética visual, el misterio de la imagen y la elocuencia del relato, son algunas de las características de su obra que, en su aportación a esta muestra, pretende desplazar la visión del ojo humano, a la de una cámara de juguete llamada Diana.  "La diana es tan simple de usar que toda la energía se centra en la imagen y desaparece cualquier oportunidad de convertir a la fotografía en una exhibición de virtuosismo técnico"  (Mataparda dixit).