Nidos. Altavoces y huevos. 200 x 200 cm. 1999.
 

Entre las muchas "etiquetas" que ninguno de los artistas contemplados está dispuesto a soportar a sus espaldas  -como definitoria predominante de su actividad-  aunque tampoco "trabados" con o por ellas, se encuentran los "multi-media" que, en el caso de Marcos Molina, no pueden representarse o reproducirse adecuadamente en un formato como este (libro-catálogo: visual, legible, tangible e incluso oloroso, pero que no suena). Las reproducciones fotográficas de sus amplificadores (a los que M.M. atribuye el genuino protagonismo del fenómeno musical contemporáneo) debería bastar al espectador "iniciado" (en la musica) para hacerse una remota idea de lo que sus instalaciones podrían "significar".  En las diversas apariciones públicas de este artista plástico, el formato de instalación constituye una de sus constantes, encontrándose en ellas siempre presente, el elemento sonoro, quizás como herencia o lastre de su vinculación profesional al mundo de la música (M.M. es saxofonista de conservatorio, además de técnico de sonido e iluminación).  La incorporación de proyecciones, imágenes filmadas o el vídeo recorren el conjunto de sus trabajos a lo largo de su trayectoria, en los que denuncia, testimonia o caricaturiza variados dislates, paradojas y anacronismos del babélico contexto sociocultural que nos acompaña en este inminente umbral milenario: Licenciado por la Facultad de BB.AA: de la Universidad de La Laguna en la especialidad de escultura, de cuyos recursos y procedimientos tradicionales se distancia prontamente, conservando exclusivamente el carácter tridimensional que es común a todas sus intervenciones o iniciativas artístico-plásticas, entre las que nos encontramos también con acciones y performances con ciertas vinculaciones al body-art y en todo caso al arte conceptual.  Entre sus propuestas  -que son habitualmente producto de ideas iconográficamente simples y espontáneas-  destaca su monumental instalación de trozos de piel de cerdo envasadas al vacío entre plásticos transparentes que conjuga paradójicamente el esteticismo con la escatología.
 

 

Amplificadores de guitarra. Medidas variables.1999