P O C O   D E S P U E S.

I know not what tomorrow will bring*

Fernando Pessoa.


 
 

 

Una de las cuestiones, contra las que más radicalmente ha reaccionado siempre mi inclinación nihilista, es el determinismo; ya que, aunque no creo en la suerte, considero sin embargo, que el azar desempe a en el transcurso y evolución de los acontecimientos, un papel, cuando menos, posible y por tanto digno de tener en cuenta. Si bien es cierto que, en lo relativo al cálculo de probabilidades, la voluntad, la iniciativa, la inspiración, la fe y la constancia, desempe an afortunadamente un papel porcentualmente superior.
 Y, por supuesto, no quisiera ni entrar en el descorazonador y lamentable incremento de la ludopatía o la proliferación de adictos a las líneas 906, así como a toda esa incontrolada legión de visionarios, brujos, sanadores o sectas y de todo tipo de prensa divulgadora de augurios, presagios, vaticinios, profecías y predicciones que invaden peligrosamente los medios de comunicación y todos los modelos sociales "civilizados" en general.
 En realidad –y para zanjar definitivamente esta cuestión- pocas cosas se me pueden ocurrir tan terroríficas para la vida o la existencia, que la posibilidad de conocer el futuro.
 Pero sí caigo, habitualmente, en la tentación de "apostar" -metafóricamente- a que, si no lo impide un cataclismo de irreversibles da os ecológicos, medioambientales o sociológicos –no obstante posible- de origen humano o cósmico, entre estos artistas aquí seleccionados, (y esto, por supuesto, es extensible a las dos exposiciones anteriores: "Figuraciones ..." y "Telúrica ...") se encuentran muchos de los que protagonizarán el arte –cuando menos regional- en los albores del Tercer milenio.
 En esta ocasión y tal como hemos adelantado, la totalidad de artistas seleccionados denotan en sus obras un acento, un ingrediente o un vínculo –aunque en mayor o menor medida- con las teorías, la estética o la actitud implícitas en el genéricamente denominado arte conceptual, así como también podemos decir que los 15 presentan sus trabajos como una instalación. Si bien, más de la mitad (8 de los 15 contemplados) incurren en los formatos y composiciones fotográficas, obtenidas por diversos medios: cámara fotográfica, internet, scanner y todo tipo de recursos infográficos. Cuatro de estos ocho artistas, están vinculados –exclusiva o eventualmente- con la fotografía, desde sus orígenes o primeras apariciones públicas, como: José Carlos Mesa Acosta (el más veterano y, de hecho, más conocido y reconocido –a nivel provincial, de Tenerife.- con el seudónimo de Mataparda), Teresa Arozena Bonnet, Germán G. Paez, y Claudio A. Marrero (si bien estos dos últimos recurren a ella eventual o complementariamente, en sus instalaciones, cabiendo decir de Claudio que se trata más propiamente de un escultor que incorpora la fotografía a sus trabajos). Los otros cuatro acceden posteriormente a ella: Juan Carlos Batista (tan veterano y reconocido como Mataparda y, también, originariamente escultor), Cisca Corduwener, Miguel Angel Pascual (ambos originaria y principalmente pintores) y Manuel Suárez Castro (este último originariamente escultor por Barcelona, hasta que un desafortunado accidente propicia su incursión, desde entonces, en la fotografía/infografía, con encomiable eficacia e inspiración).
 De los 7 restantes, 5 de ellos se vinculan directamente con el conceptualismo y las instalaciones desde sus primeras exposiciones y a lo largo de toda su obra: David Drago, Marcos Molina (también relacionados con el Performance y otras derivaciones conceptuales),   Lina Pe ate,  Octavio Floreal   y    Sagrario Cabrera  (los cinco de G. C. –Sagrario, nacida en Fuerteventura- y residentes en Tenerife. A excepción de David –Las Palmas- y Octavio, residente desde hace a os en Amberes). Los otros dos, no más vinculados al conceptualismo que a otras tendencias: Alexis Izquierdo (eminentemente escultor y eventual pintor, licenciado por Barcelona) y Dión Gary Blake (virtuoso y excepcional pintor nacido en Zimbabwe y licenciado y residente en Tenerife).
 Pero remitámos más explícitamente a cada uno de ellos, y hagámoslo, objetivamente, por el orden alfabético de sus apellidos.

*Ultima frase manuscrita de Fernando Pessoa, desde su lecho de nuerte en un hospital Lisboeta, poco antes de expirar.