César Manrique

Monotipo Atlanta Sobre Cal Pintura nº 22

Cuando César Manrique murió fue llorado en tumulto. No es frecuente que nuestros artistas sean despedidos con tanto dolor. La razón es clara, había hecho más que cualquier otro por su tierra natal. No sólo era un artista, también fue un mago, descubrió lugares insólitos en nuestra geografía, los embelleció y los dejó francos. Útiles para el deleite espiritual y la voluptuosidad de los sentidos. Nos enseñó a ver la belleza del entorno, la hizo respetable y nos inculcó la necesidad de cuidarla. No fue un teórico, dejó ejemplos magníficos que ilustraban sus ideas. El Mirador del Río, Los Jameos del Agua, La Cueva de los Verdes, El jardín de Cactus, La Playa Jardín del Puerto de la Cruz ....

Aplicó a la naturaleza de Canarias su sensibilidad de artista y su talante de Mesías. No fue un orífice, pero lo que tocaba se convertía en un bien preciado y público. En un paradigma imitable y en un de signio, también tenía efectos deletéreos. Los especuladores de sensibilidad terrosa sufrían sus anate mas, los políticos eran acusados de pusilánimes o de cómplices, y a los artistas les amonestaba por no aportar su sensibilidad a la mejora de su entorno. Él no dudaba, creía que su propuesta era la de la sensatez y la supervivencia digna. Amaba su territorio con pasión y sin desmayo. Cuando regresó a Canarias venía con una misión, hermosearla. A ella dedicó casi todas sus energías, pero también pin taba.

Había sido uno de los pintores españoles que inauguró la abstracción. Estuvo un tiempo en Nueva York donde conoció el arte contemporáneo, pero eso no le bastaba. Sabía que necesitaba algo más, lo que encuentra cuando vuelve a su Lanzarote; la fuerza telúrica del volcán y, el material lávico ade cuado para desarrollar su poética de pintor y realizarse como hombre. Sus cuadros, que continúan en la órbita del informalismo, se enriquecen con nuevas texturas, investigaciones aromáticas y gestos demiurgos.

Las valoraciones que hace la crítica de su obra plástica son dispares, algunos dicen que tiene una inclinación decorativa, otros, que se limitaba a trasladar al lienzo la orografía de Lanzarote. Ambas interpretaciones son injustas, sólo pueden aplicarse a algún cuadro en particular. Una lectura del conjunto de su obra disipa esas conclusiones mezquinas, su pintura es singular e intensa, está realizada con una técnica impecable y tiene un sello propio. Dentro del lenguaje en el que trabaja, el informalismo matérico, además de un pionero es perturbador. Aporta nuevas soluciones, metáforas, otras.

BIOBIBLIOGRAFÍA