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| Mundo en descomposición | Sin Título 1961 | Sin Título 1990 | Sueño de un mundo mejor |
En nuestro fin de siglo nadie se sorprende cuando una mujer afirma que es o quiere ser artista. No siempre esto fue así, cuando Lola Massieu decidió ser pintora se llevó un cachetón. No hablamos de tiempos remotos, fue en la Gran Canaria de los cuarenta y la protoartista no era dócil. Su familia no ignoraba la sensibilidad artística, un tío suyo era un pintor conspicuo, pero eso no implicaba que una mujer pudiera serlo. No obstante, la tozudez fue y sigue siendo una de las cualidades de Lola Massieu, por lo que su familia aceptó sin entusiasmo que trabajara con Nicolás Massieu. Este se empeñó en que aprendiera el oficio con rigor, capones y ternura. Su formación fue clásica, pintó bodegones, retratos y paisajes, dentro de una poética postimpresionista. Aprendió el oficio de pintor y, a hurtadillas, se inicia en la problemática del arte contemporáneo y de la abstracción. Su tío nunca lo supo y no sabemos lo que opinaría de esa obra secreta de su sobrina, pero ella intuyó que no era plausible.
Es probable que ésta fuera la única vez que Lola Massieu disimulase sus ideas, tenía motivos fundados y era párvula. Desde entonces, Lola Massieu se entrega a la aventura del arte contemporáneo, sin red, con pasión, riego y oficio; esto no lo olvidó de su tío, pero le dio otra dimensión, lo hizo suyo.
El siglo acababa de doblarse por la mitad y ya era una pintora abstracta. No había precedentes en Canarias y ella celebra su descubrimiento con una voluntad constructiva que estructura el espacio en ritmos ortogonales. Pero, abierto el cauce a una naturaleza explosiva y dinámica, la construcción inicial se desvanece. En mis obras sólo van quedando gasificaciones y ectoplasmas, productos del sueño de la razón, dice la artista. Su pulsión vital y energética se inmiscuye en el cuadro alisando espontaneidad y oficio, irracionalidad y destreza.
Han pasado algunos años y ella, tenaz, sigue entendiendo el arte como un espacio donde expresar un mundo interior que es juego y angustia existencias, irradiación poética y expresividad de la materia. Está convencida de que el arte sólo es la verdad interior del artista, sus formas, sus colores, sus sentimientos. Un espacio de libertad expresiva y violencia emocional, un campo excitado de energía y dinamismo.
La obra como expresión de la artista, de una personalidad barroca y vitalista que concibe la existencia como un lance, la libertad como norma y la pasión como destino.
| BIOBIBLIOGRAFÍA |