Miró Mainou

Paisaje volcánico (1991) Basalto Roquedal Paisaje volcánico (1992)

Un joven pintor escribió: Es justo que destaque la influencia que tuvo un artista que expuso en 1951 en Tenerife, pintor que desde entonces vive en Canarias y que aún sigue siendo extraordinario. Se trata de Miró Mainou que, de pronto, aparece con un paisaje de una frescura conceptual inusiada, frente a un paisajismo adocenado, anecdótico folclórico que por entonces se comercializaba fácilmente. La pincelada larga, el empaste decidido la visión clara de la síntesis paisajístíca, le hacía resolver con esa facilidad tan difícil un paisaje que naturalmente, había sido pensado antes. El mundo de la pintura comenzó a aparecer para nosotros con las pinceladas maestras y claras de Miró Mainou.

El autor de la cita era Pedro González y su reflexión es pertinaz. Sólo el carácter dulce y entrañable de Miró Mainou explica la minoritaria acogida de su obra hasta la última década. La calidad de su pintura nunca fue cuestionada por los colegas, pero la crítica no se ocupaba de su trabajo. Eran años en los que los críticos modernos desconfiaban de todo lo figurativo. No fue el caso de Antonio Zaya ni el mío, cuando estuve en el lugar adecuado le organicé una gran exposición. No había riesgo, sabía de la densidad de la pintura de Baudilio.

Los que conocemos su persona sabemos que es encomiable, de su pintura se afirma que es consistente. El paisaje es su tema predilecto, aunque también ha producido bodegones, marinas y retratos. Nunca fue vanguardista ni académico. Solitario y marginal, todo su anhelo ha sido elaborar una obra personalísima, inocente y espontánea. El vigor poético, la destreza y la plasticidad son sus emblemas. Su inspiración remite a la naturaleza.

Los paisajes, son su obra más valorada y a la que más tiempo ha dedicado. La soledad del ser y lo abrupto de la existencia encuentra en la naturaleza canaria su metáfora. Cuando indaga el paisaje no es para representarlo o evocarlo, es la búsqueda de una aventura plástica y afectiva. Al artista le fascina la naturaleza y le estimula. Además de un motivo que pintar es un espacio para el descubrimiento de masas, formas, colores y estructuras.

Elige los temas por sus cualidades plásticas. Luego, en su estudio, los decanta, olvida lo anecdótico y alumbra su esencia. Lo que él llama la fuerza cósmica de la naturaleza "esa soledad manifiesta que se identifica con mi carácter". Antonio Zaya, su biógrafo, afirma que "su obra está en los límites de la superficie del espejo y del doble. Su pintura es de reflejos de la luz interior en el paisaje exterior, donde las piedras hablan". Miró Mainou, más conciso, dice que su pintura son paisajes interiores.

BIOBIBLIOGRAFÍA