Mapa del Mundo.

 
 
 
AUTORES EN LENGUA ESPAÑOLA
 
 
 
LLANTO AL HIJO QUE NO VINO
Inma Arroyo
Anda que te anda
buscando una sombra
cobijo del alma,
silencio de niebla
escondido en la espalda.
Anda que te anda
perdido en sollozos
de turbios encuentros.
Sin vida, sin verde,
seco, pisando en la nada.
Anda que te anda
recorre la ausencia
de la noche pelada
estrecha en cristales
el rumbo hacia las malvas.

Amigo, mío
(Inma Arroyo)
Yo te canto, amigo mío
un canto sincero de paz y tierra
un sueño de engendro en el mar,
un escalofrío de caricias de arena.
Yo te canto, caminante
soñador de tierra eterna,
conjuro hasta media noche,
buscador entre la selva.
Yo te canto, solitario
una esperanza nueva
que revive entre tus manos,
que te abraza hacia mi tierra.
Yo te canto, amado mío
entre cuerdas que me pesan;
viento negro, luna roja,
prisionera de amor te canto
mi canción de primavera.

Me nace …………
(Inma Arroyo)
Me nace olfatear quietudes densas
pendientes del desgarro
que no llega
Me nace reseñar
viejos ayeres
en horas de café,
de lluvia o niebla
Me nace ante ti
sed de caricias,
agua de amor,
llanto de acequia
Me nace, sin querer
cerrar los ojos
y verte en la ficción
donde no cesas
Me nace renacer
y hoy renazco,
pendiente de morir
si no estuvieras.
 

4 poemas de amor
(Noira Volpi)

Pompas de jabón
De las sombras sales tu,
de los espejos, tu imagen
y en las pompas de jabón
¡ya ves, niña! Quien sale.
 
NOSTALGIA
Meses, años, lluvia y viento
carcomidos entre prisas
dejan por herencia olvidos
y por miserias, las puestas
Cuando se espera y no llega,
o no llega lo esperado,
vengamos al día culpable
pasándolo sin pasarlo,
por eso, en fechas sorpresa,
y enamorado de un tiempo
se llena de prosa al coraje
y a lo que queda, de versos
No me olvido que me olvidas
ni me duele ya el saberlo,
yo para olvidarlo he citado
al olvidado recuerdo
y como atrevimiento
he vivido,
en este tramo atrevido del día
que me atrevo todavía,
que todavía me atrevo,
a atreverme.
 
ABEDUL DE LAS ACERAS
Horas antes se ha secado
el abedul de las aceras,
el testimonio de las prosas
de ayer tan nuestras.
Cadalso de buena muerte,
reverenciado,
desdibujado,
desorbitado entre adjetivos
con sabor a vértigo.
Rarezas apostólicas
apellidaban tus hojas yertas.
Se te pierde
tu silencio presente,
tus confidencias con las parejas,
las bondades de los labriegos
tarareadas junto a tu corpus
al ver correr las acequias.
Adiós beato del tiempo,
paciente
hasta en el día de la rama;
sereno
hasta en tu última siesta.
 
CANTO DE SUTILEZAS
Tenorio de tus manos,
mis manos te recitan
en un alfabeto de roces,
un poemario de gestos.
Renglones entre los dedos
sostienen cientos de letras
que traspasan vibrantes
todo el pudor de tu piel,
todos los horizontes
y las ocultas apetencias.
Se ha consumado el encuentro,
silencioso de los labios,
en el espacio invertebrado
que, palma con palma,
totalmente, han ocupado,
eliminando los huecos.
Rapto imaginario
Raptada en mis apegos,
Llevo, de las horas, las cuentas,
Tu te mueves,
Yo me muevo,
Tu suspiras,
Yo padezco;
Apenas sin concesiones
He vulnerado tu guardia,
Las rejas son mis secuaces
En esta intrépida tarde
Donde, te absorbo
Y tu ser derramo,
Te arrullo
Y la noche calla.
Mentira,
Quizá sea eso, ...
Mentira
con que a mis ansias miento;
tal vez la celda siga vacía,
el catre,
y la sombra aquella
no sea una sombra,
tal vez tu esencia
en mi sacrilegio
sembró de angustia y desesperanza
las pretensiones
de verme cerca
de tu desvelo,
de tu letargo,
de tus encantos,
de mi pecado,
pero, ......... suspiras,......
yo me retuerzo,
me miras
y en ti me pierdo
 
Tiramisú
(Noira Volpi)
Tiramisú
Tira tu sú
Tira su sú,
Tíraselo
Tíreselo
Tíresele.
Tira mi tu
Mira que tu
Mira tu qué,
Tu Marité
Míratelo
¿Qué miras tu?
 

CANCIÓN
Cristobal de Castillejo (S.XVI)
Aunque en el agua mueras,
canción, no has de quejarte,
que yo he mirado bien lo que te toca;
menos vida tuvieras
si hubieras de igualarte
con otras que se m´an muerto en la boca.
Quién tiene culpa en esto,
allá entenderás de mí muy presto.

MADRIGAL
Gutierre de Cetina (S.XVI)
Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.

AL SALIR DE LA CARCEL
Fray Luis de León (s.xvi)
aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y con pobre mesa y casa,
en el campo deleitoso
con sólo Dios se compasa,
y a solas su vida pasa,
ni envidiado ni envidioso.

AUNQUE ES DE NOCHE
San Juan de la Cruz (S.XVI)
que bien sé yo la fonte que mana y corre,
aunque es de noche.
Aquella eterna fonte está escondida,
que bien sé yo dó tiene su manida,
aunque es de noche.
Su origen no lo sé, pues no le tiene,
mas sé que todo origen della viene,
aunque es de noche.
Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beben de ella,
aunque es de noche.
Bién sé que suelo en ella no se halla,
y que ninguno puede vadeadla,
aunque es de noche.
Su claridad nunca es escurecida,
y sé que toda luz de ella es venida,
aunque es de noche.
Sé ser tan caudalosos sus corrientes
que infiernos, cielos riegan, y las gentes,
aunque es de noche.
El corriente que nace de esta fuente,
bien sé que es capaz y omnipotente,
aunque es de noche.
El corriente que de estas dos procede
sé que ninguna de ellas le precede,
aunque es de noche.
Aquesta eterna fonte está escondida
en este vivo pan por darnos vida,
aunque es de noche.
Aquí se está llamando a las criaturas,
y de esta agua se hartan, aunque a escuras,
porque es de noche.
Auesta viva fuente, que deseo,
en este pan de vida yo la veo,
aunque es de noche.

ANÓNIMO (S.XVI)
Si osase decir mi boca
lo que siente el alma mía,
señora, tocar querría
donde la camisa os toca.
No es mucho no tener tasa
este temor de perderos,
pues, señora, en el quereros
de la misma suerte pasa:
desde el capín a la boca
os adora el alma mía,
y sólo tocar querría
donde la camisa os toca.
Si os viese yo, señora,
y sin camisa os tocase,
y otro bien no desease
aquesta alma que os adora,
y entonces ojos y boca
tocase la boca mía,
lo demás yo tocaría
donde la camisa os toca.
Siento yo extrañamente
de ver que os está tocando,
y con morir deseando
lo que ella goza y no siente;
pues diferencia hay poca
de su tocadura y mía,
señora, tocar quería
donde la camisa toca.

CINCO POEMAS DEDICADOS DE
YADWIGA RSHIA
 
Primero
Te debo un verso
de ida y vuelta
que sea
Oido y Pregonero,
que tiernamente roce tu frente
y languidezca en tu pecho.
Te debo un verso
de amor naciente,
un beso al vientre
y un verso al beso
Te adeudo el cuerpo
entre un abrazo de rompeolas
que gire precipitadamente
arena abajo,
próximo al llanto
de nuestras sombras.
Sonrisa y cielo
desdibujados
se han hecho mar,
se han hecho barco y polizón ligero.
Mirando al horizonte
brindo mi deuda
y te bebo el beso.
 
Siguiente
Tejías con tus manos
fronterizas apetencias
que licuaban el suspiro
de mi ardor apasionado;
los secretos se rozaban
entre las cálidad mansedumbres
de los dedos,
invadiendo sigilosos aposentos
que ocupabas y te ocupaba.
Religioso acariciar de dedos-labios
enredados en el imán
de tus misterios hechos cuerpo.
Tu abrazo traspasó mi compostura
y en el temblor al que te unías,
unas gotas de deleite
 recorrieron mis estancias,
mientras, cerrados,
los ojos se entornaban
en el milagroso vértigo
de sentir junto a mi pecho
tu pecho, que ahora anhelo
y que, en las danzas imaginarias,
recreo y envuelvo.
 
De enmedio
Cortesana llévame al río
en que te bañas semidesnuda
y nada hasta el mar de dudas
que nace en el pozo mío.
Permite a tus insolencias
ser blanco de mis pasiones,
que se conviertan en dones
si tienen que ser presencia.
Cortesana, no lo parezcas,
no niegues ni disimules,
no escondas en ténues tules;
deja al hervor que crezca,
que yo esposaré mis manos,
cupido de tus antojos
y sólo tendré los ojos
como un anticipo vano.
Nunca dejes, cortesana,
que otras prisas te enojen,
ralentiza tus relojes
por si te pierdo mañana.
 
Cuarta
Piel lejana es el castigo
a los secretos enmudecidos;
roce ausente
que al tiempo duele
y al olvido mece.
 Cumbre,
ventanal solitario
que me carcome
enhebrado al postigo
por ver si pasas.
La espera acecha,
 la noche aguarda,
el día se duerme
y no duerme el alma;
lo embiste un dardo
prieto en la lanza.
Las nubes rojas
riegan adioses
que en estas horas
no son de nadie;
a pocos mojan, ....
a mi, ....... me empapan.
 
Última
Basta de incendios
que no me prenden,
de medallas que alejan
las ilusiones,
basta de ungüentos
y gabardinas,
 si me mojo,
el frío será lumbre de Cercanías.
Basta de tientos
y de prudencias,
del cuidado al descuido,
del temor a perderla;
basta de ruegos y confesiones.
Quiero fundir el día
en mis manos nobles,
romper el llanto que se resiste,
quedarme,
o irme,
pero bailando.
 
 
POETAS CANARIOS
 
 

Los dos conejos
(Tomás de Iriarte)
Por entre unas matas,
seguido de perros
-no diré corría-,
volaba un conejo.
De su madriguera
salió un compañero,
y le dijo: "Tente,
amigo: ¿Qué es esto?"
"¿Qué ha de ser? -responde-;
sin aliento llego ......
Dos pícaros galgos
me vienen siguiendo."
"Sí -replica el otro-,
por allí los veo...
Pero no son galgos."
"¿Pues qué son?" "Podencos."
"¿Qué? ¿Podencos dices?
Si, como mi abuelo.
galgos y muy galgos;
bien visto lo tengo."
"Son podencos, vaya,
que no entiendes de eso."
"Son galgos, te digo."
"Digo que podencos."
En esta disputa
llegando los perros,
pillan descuidados
 a mis dos conejos.
Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.


La abeja y el cuclillo
(Tomás de Iriarte)

Saliendo del colmenar,
dijo al cuclillo la abeja:
"Calla, porque no me deja
tu ingrata voz trabajar.
No hay ave tan fastidiosa
en el cantar como tú:
¡cucú, cucú y más cucú,
y siempre una misma cosa!"
"¿Te cansa mi canto igual?
-el cuclillo respondió-
Pues a fe que no hallo yo
variedad en tu panal;
y pues que del propio modo
fabricas uno que ciento,
si yo nada nuevo invento,
en ti es viejísimo todo."
A esto la abeja replica:
"En obra de utilidad,
la falta de variedad
no es lo que más perjudica;
pero en obra destinada
sólo al gusto y diversión,
si no es varia la invención,
todo lo demás es nada."

 
El gozque y el macho de noria
(Tomás de Iriarte)
Bien habrá visto el lector,
en hostería o convento,
un artificioso invento
para andar el asador.
Rueda de madera es
con escalones, y un perro,
metido en aquel encierro,
le da vueltas con los pies.
Parece que cierto can
que la máquina movía,
empezó a decir un día:
"Bien trabajo, y ¿Qué me dan?
¡Cómo sudo! ¡Ay, infeliz!
Y al cabo, por grande exceso,
me arrojarán algún hueso
que sobre de esa perdiz
Con mucha incomodidad
aquí la vida se pasa.
Me iré, no sólo de casa,
mas también de la ciudad."
Apenas le dieron suelta,
huyendo con disimulo,
llegó al campo, en donde un mulo
a una noria daba vuelta.
Y no le hubo visto bien,
cuando dijo:"¿quién va allá?
Parece que por acá
asamos carne también."
"No aso carne, que agua saco"
-el macho le respondió-.
"Eso también lo haré yo
-saltó el can-, aunque estoy flaco.
Como esa rueda es mayor,
algo más trabajaré.
¿Tanto pesa? ... Pues ¿y qué?
¿No ando la de mi asador?
Me habrán de dar, sobre todo,
más ración, tendré más gloria,,,"
Entonces el de la noria
le interrumpió de este modo:
"Que se vuelva le aconsejo
a voltear su asador;
que esta empresa es superior
a las fuerzas de un gozquejo."
¡Miren el mulo bellaco,
y qué bien le replicó!
Lo mismo he leído yo
en un tal Horacio Flaco,
que a un autor da por gran yerro
cargar con lo que después
no podrá llevar, esto es:
que no ande la noria el perro.

t


La Urraca y la Mona
(Tomás de Iriarte)
A una mona
muy taimada
dijo un día
cierta urraca:
"Si vinieras
a mi estancia,
¡cuántas cosas
te enseñara!
Tu bien sabes
con qué maña
robo y guardo
 mil alhajas.
Ven, si quieres,
y veralas
escondidas
tras de un arca."
La otra dijo:
"Vaya en gracia";
y al paraje
la acompaña.
Fue segando
doña Urraca
una liga
colorada,
un tontillo
de casaca,
una hebilla,
dos medallas,
la contera
de una espada,
medio peine
y una vaina de tijeras,
una gasa,
un mal cabo
de navaja,
tres clavijas
de guitarra
y otras muchas zarandajas.
"¿Qué tal? -dijo-
Vaya, hermana,
¿no me envidia?
¿No se pasma?
A fe que otra
de mi casta
en riqueza
no me iguala."
Nuestra mona
la miraba
con un gesto
de bellaca,
y al fin dijo:
"¡Patarata!"
Has juntado
lindas maulas.
Aquí tienes
quien te gana,
porque es útil
lo que guarda.
Si no, mira
mis quijadas:
bajo de ellas,
camarada,
hay dos buches
o papadas
que se encogen
y se ensanchan.
Como aquello
que me basta,
y el sobrante
guardo en ambas
para cuando
me haga falta.
Tú amontonas,
mentecata,
trapos viejos
y morralla;
mas yo, nueces,
avellanas,
 dulces, carne
y otras cuantas
provisiones
necesarias."
Y esta mona
redomada
¿Habló sólo
con la urraca?
Me parece que más habla
con algunos
que hacen gala
de confusas
misceláneas
y fárrago
sin substancia.

El topo y otros animales
(Tomás de Iriarte)
Ciertos animalitos,
todos de cuatro pies,
a la gallina ciega
jugaban una vez.
Un perrillo, una zorra
y un ratón, que son tres;
una ardilla, una liebre
y un mono, que son seis.
Éste a todos vendaba
los ojos, como que es
el que mejor se sabe
de las manos valer.
Oyó un topo la bulla
y dijo "Pues ¡pardiez!,
que voy allá, y en rueda
me he de meter también."
Pidió que le admitiesen,
y el mono, muy cortés,
se lo otorgó (sin duda
para hacer burla de el).
El topo a cada paso
daba veinte traspiés,
porque tiene los ojos
cubiertos de una piel.
Y a la primera vuelta,
como era de creer,
facilísimamente
pillan a su merced.
De ser gallina ciega
le tocaba la vez;
y ¿quién mejor podía
hacer este papel?
Pero el él, con disimulo,
por el bien parecer,
dijo al mono: "¿qué hacemos?
Vaya, ¿me venda usted?"
Si el que es ciego y lo sabe
aparenta que ve,
quien sabe que es idiota
¿confesará que lo es?

El médico, el enfermo y la enfermedad
(Tomás de Iriarte)

Batalla el enfermo
con la enfermedad,
él por no morirse
y ella por mar.
Su vigor apuran
a cuál puede más,
sin haber certeza
de quién vencerá.
Un corto de vista
en extremo tal
que apenas los bultos
puede divisar,
con un palo quiere
ponerlos en paz:
garrotazo viene,
garrotazo va.
Si tal vez sacude
a la enfermedad,
se acredita el ciego
de lince sagaz;
mas si, por desgracia,
al enfermo da,
el ciego no es menos
que un topo brutal.
¿Quién sabe cuál fuera
más temeridad:
dejarlos matarse
o ir a meter paz?
Antes que te dejes
sangrar o purgar,
ésta es fabulilla
muy medicinal.

El canario y otros animales
(Tomás de Iriarte)
 
De su jaula un día
se escapó un canario
que fama tenía
por su canto vario.
"¡Con qué regocijo
me andaré viajando
y haré alarde -dijo-
de mi acento blando!"
Vuela con soltura
por bosques y prados,
y el caudal apura
de dulces trinados.
Mas ¡Ay!, aunque invente
el más suave paso,
no encuentra viviente
que de él haga caso.
Una mariposa
le dice burlando:
"yo de rosa en rosa dando vueltas ando.
Serás ciertamente
un músico tracio;
pero busca oyente
que esté más despacio."
"Voy -dijo la hormiga-
a buscar mi grano;
mas usted prosiga, cantor soberano."
La raposa añade:
"Celebro que el canto
a todos agrade;
pero yo entretanto
(esto es lo primero)
me voy acercando
hacia un gallinero
que me está esperando."
"Yo, -dijo un palomo-
ando enamorado,
y así el vuelo tomo
hasta aquel tejado.
A mi palomita
es ya necesario
hacer mi visita;
perdone el canario."
Gorgojeando estuvo
el músico grato,
mas apenas hubo
quien le oyese un rato.
¡A cuantos autores
sucede otro tanto!

o

Aicá Maragá
(aborigen)
Aicá maragá, aititú aguahae
Maicá guere, demancihani
Neigá haruniti alemalai
traducción
Bienvenidos, gente forastera mató
a nuestra madre; pero ahora, hermano
nos uniremos, si no , estamos perdidos.
 

CINCO POEMAS DE
LUIS COBIELLA
 
La cansina guerra
Este dulce y tedioso estar contigo
cercándote y cediendo al propio asedio,
rodear, entregarte, tú en el medio
siendo tu defensor y tu enemigo.
Tu persiguiente Luis a quien persigo,
siempre alcanzado huyente sin remedio:
¿sientes desde el estar en dulce tedio
cuanta cansina guerra callo y digo?
Cuando el dulzor en tanto alcanza altura
linda náusea la oliente vaharada
de haber sobrepasado la dulzura;
y esa piedad de ti sobrepasada
hunde traidora la pregunta oscura
de si entre Luis y Luis ha sido nada
Ternura alcanzada
Elaboradamente, lentamente,
esta masa de amor y su aventura
a través del vivir , se transfigura
hacia la sencillez de lo inocente.
El sol atardecido es suficiente,
o la silvestre flor, o la ternura
de cualquier gesto o voz, o la llanura
del mar azul, para que esté presente
la historia del amor, ya convertido
su arrebatado ímpetu en sonrisa,
su pulso ardiente en íntimo latido.
No se acabó el amor sino la prisa.
Aquel ave nació para este nido,
aquel viento nació para esta brisa.
Esta forma de estar donde se ama
lo inocente y sencillo; donde, al frente
de cada sencillez, un inocente
deseo de inocencia te reclama;
este anidar la brisa en quieta rama
donde es pájaro puro lo presente,
donde el nido es regazo, gracia y fuente
de claros vuelos, juventud se llama.
Todo es inocencia. Todo altura.
El mundo se define. Se precisa
la sencillez y total arquitectura
de la felicidad. Y tu sonrisa
es el hallazgo, al fin, de la ternura.
No se acabó el amor, sino la prisa.


Pan

Derramarse en el aire derramado
en la azul transparencia de la nada;
en cada punto liberarse,
en cada
nudo de nadas confluir atado.
Desatarse en la nada y de su prado
florecer, nudo y nido, a la mirada
que se pierde y contagia derramada
confundiendo el mirar con lo mirado.
Estremecerse de latir perdido
por la nada, vivirla florecida
y levantar el vuelo desde el nido
donde se anuda el aire, ya perdida
la azul memoria alada en el latido
de cualquier ave, prado, flor o vida



Inminencia constante

A punto estoy de voz enamorada
y tú a punto de canto concebido.
La luz a punto está de cielo y nido
para el vuelo estelar de la mirada.
A punto está de ser la coronada
plenitud del instante de haber sido.
A punto el corazón de su latido
y la palabra en labios asomada.
¿Derramarán los labios en sonido
la muerte del silencio a punto instada?
¿Cesarán la inminencia sin sentido
y la esperanza por inesperada?
Sólo sé que he cantado y me has oído;
más allá de este gozo no sé nada.


Coplas del aprender

Para aprender a cantar
quiero enseñarlo contigo:
cantando con un amigo
aprender es enseñar.
Para aprender a vivir
-que es cantar- lo mismo digo:
decir viviendo y contigo
lo que tengo que decir.
Y para aprender a estar
llegar contigo a aprender
que sólo es preciso hacer
entre los dos un cantar.

 OCHO POEMAS Y FRAGMENTOS DE
AGUSTÍN MILLARES SALL
 
NO VALE
Te digo que no vale
meter el sueño azul bajo las sábanas,
pasar de largo, no saber de nada,
hacer la vista gorda a lo que pasa,
guardar la sed de estrellas bajo llave.
Te digo que no vale
que el amor pierda el habla,
que la razón se calle,
que la alegría rompa sus palabras,
que la pasión confiese: Aquí no hay sangre.
Te digo que no vale
que el gris siempre se salga
con la suya, que el negro se desmande
y diga cruz y raya,
al júbilo del aire.
Vuelvo a la carga y digo: Aquí no cabe
esconder la cabeza bajo el ala,
decir no lo sabía, estoy al margen,
vivo en mi torre sólo y no se nada.
Te digo y te repito que no vale.
 

JUNTOS (Fragm.)
No sé hasta cuándo, hasta dónde
no sé hasta qué extremo puede
llegar la espera del hombre
que se renueva mil veces
y otras mil veces se rompe.

 
ME CAIGO OTRA VEZ CON DIOS ENCIMA
 
Me caigo otra vez con Dios encima,
oyendo al hombre hablar de que hay un cielo.
Yo no sé qué decir, frustrado el vuelo
que me pudo librar de la caída.
Caigo en que la verdad no tiene firma,
en que no tiene luz la voz del tiempo.
Caigo y no me levanto. (El sol me ha puesto
de vuelta y media al comenzar el día)
Caigo desde no sé qué extraña cima
al fondo incandescente de mis miedos,
caigo en tierra y penetro en el infierno,
y me hago cargo de lo que es mi vida.
 

DIBUJOS ANIMADOS
Mi barco tiene aceitunas
en una huelga de árboles.
Mis ideas no son mármoles.
Son valores que se juntan.
La sabia voz que pregunta
dónde convergen los ángeles,
desprecia las entidades
que en el silencio se suman.
Una a una
 las verdades.
La soledad por edades.
Vibro otra vez sin fortuna.
Me veo atado a la sangre
que pone mi voz en punta.

PRIMERA ELEGÍA
Aquí está, cose que cose,
mi corazón sin dormir.
El hilo no tiene fin.
No me moriré esta noche.
Los apretados galopes
me dicen que hay que morir;
pero yo, esquivando el golpe,
coloco en alto mi nombre
y digo: No es para mí.
No me moriré esta noche.
El deseo de vivir
está aquí, cose que cose.
El sol volverá a salir.
No me moriré esta noche.

PRIMERA PÁGINA
Porque por algo se empieza
diré que tengo delante,
con la boca siempre abierta,
un papel muerto de hambre.
(Lo digo al pie de la letra,
y el silencio que se calle).
Un papel que me da pena
porque suspira en la espera
sin una gota de sangre.
Un papel que viene en vela.
Aquí lo tengo delante.
Sueño con darle la vuelta,
en convencerlo que hay aire
para levantar la cabeza.
Mas el papel no va a nadie.
Sólo con la luz se encuentra,
con su soledad a cuestas.
Aquí lo tengo delante.
Me están faltando las fuerzas
para escribirle a las calles.
(Me duele que estén desiertas).
Tardo mucho en desplegarme,
torpe en la pluma, y se queda
frío el papel.
Nadie sabe
lo que esta nieve me cuesta.
Aquí lo tengo delante.
 

NAUFRAGIO A LA VUELTA
DE LA ESQUINA
Estoy naciendo en un lunes
con un domingo a la espalda.
Como se escapa la nube,
toda mi vida se marcha:
Pulmón a pulmón escupe
lo que le queda de nada.
No es agua dulce,
es salada,
donde los astros se lucen.
Mas yo estoy entre dos aguas.
Los cristales se hacen cruces
donde me miro la cara.
Todos los ojos son luces,
sueños que entreabren sus alas.
La palabra
no es la estrella que reluce.
También en el agua hay nubes
y el silencio se traduce
como un naufragio en la espada.

NOSTALGIA INCONTROLADA
Aún tengo arena en los pies
De aquella remota infancia
Aún mis huellas en la playa
Como orígenes se ven
De las actuales pisadas
Aún por las aguas borradas
Vuelven con el tiempo a ser
Convergencias confirmadas.
Aún tengo el clavo en la piel
Aún llevo el cubo y la pala
Para fabricar montañas
A la altura de mi sed
Aún me subyuga ser pez
La bajamar y la barca
Y hacer burla de la red
Con velas recién infladas.
Aún mi memoria da fe
De aquella peña esmeralda
Centinela de mi casa
Aún declaro en el papel
Que en su cintura jugué
Que disfrutando el ayer
Me alcé sobre sus espaldas
Con deseos de crecer.
Aún me pregunto por qué
Me enamora la distancia.

 
OCHO POEMAS DE
PEDRO LEZCANO

POEMA A LA ESPALDA

Juntad de dos en dos vuestras espaldas.
Las espaldas, hermanos:
ese lugar donde germina el ala.
Sabemos del amor que a dos ayunta;
a tres con más frecuencia, la venganza.
(un hombre da el puñal, otro lo empuña,
la voz lanza un tercero, un cuarto mata.
El criminal no existe.
Pero la herida sangra).
Por eso yo os digo:
juntad de dos en dos vuestras espaldas.
Las espaldas, hermanos:
ese lugar que cansa;
donde la cruz, donde la edad se apoyan,
donde el abrazo fragua.
Acantilado humano y horizonte
donde se ha puesto el corazón. Muralla.
Sitio para morir de los que huyen
y de los que desprecian la amenaza.
Llanura puesta en pie en escalofrío,
por la que se levanta
la vertebral columna para el Sansón del tiempo.
Ciego lugar donde el cobarde ataca.
Ese lugar, hermano con hermano,
espalda con espalda,
nos hará fuertes, dobles.
Yuntas de amor sobre la paz que ladran.......

RETRATO DE UNA ANCIANA
Ved esta mano que incendió a otra mano
y aún da calor, muriéndose de frío.
Ved estas venas donde fluye un río
que ya está pregonando el océano.
Ved este pecho, limonar lejano
que de los besos conoció el río
y ved como la pena en regadío
tras de los frutos engendró el gusano.
Ved en la frente, arada junto al cielo,
la historia escrita y viva hasta el asombro,
bajo el deshielo blanco de su pelo.
Y ved, por fin quizá recién nacido,
un corazón latir bajo el escombro,
con el amor al borde del olvido.
 

ODA A FUERTEVENTURA
¿Para qué se desnuda tanta tierra
ardorosa y pasiva?
Horizontes de senos acostados,
caderas desceñidas ...
¿qué amante secular tarda o desdeña
tan vasto amor, amante tan propicia?
Una hoja de vid, clásicamente,
cubre su virgen desnudez antigua.
Y acaso la palmera surtidora
y el tarajal ceniza
y el palio de algún ave, soñadora
de trigales que emigra ...
Sobre sus cuerpos suéñase la rosa
y reside la espina.
Fuerteventura: tierra.
Edén para morir, tumba infinita.
Sabe a tierra mi boca si te nombro.
Todo enterrado alienta y agoniza.
El agua en pozos duerme sin arrullo.
La vid en hoyos crece y fructifica.
Y el hombre amasa en tierra, siempre en tierra
su casa y su sonrisa.
(El polvo es tierra muerta,
alma de tierra ingrávida y alígera;
pero en polvo mortal basta una lágrima
para que surja el barro de la vida).
¡Esperar y llorar, Fuerteventura,
que a los ojos no llegan las sequías!
Tus mujeres sentadas,
tus lentos hombres lloran a la orilla,
con sus camellos de perfil de monte
y sus fincas tendidas.
Aran despacio el mar tus pescadores
para vivir, para morir, no hay prisa
siembran un pez pequeño en hondo surco
que el mar bíblicamente multiplica.
Toda Fuerteventura aguarda en llanto,
cuerpo a tierra, enterrada y siempre viva,
yacente al sol, desnuda y meditando
en su resurrección o en su agonía.
Fuerteventura: Dios lanzó un puñado
de tierra en una tumba sumergida.
 

ENDECHA DE LAS DOS ISLAS
Mi tierra verde,
tu tierra parda.
Mi tierra erguida,
tu tierra echada.
Mi tierra grita,
tu tierra calla.
Mi tierra vive,
la tuya aguarda.
Sueño tus llanos,
tú mis montañas,
yo en tu escombrera
con anchas alas.
Te quiero, hermano.
Te quiero, hermana;
deja tus suertes,
deja tus gavias,
Fuerteventura,
¡fuerte desgracia
que no vivimos
la misma casa,
puerta con puerta,
cama con cama,
sueño con sueño,
mago con maga!
Mi agua es dulce,
la tuya amarga;
mía la rosa,
tuya la aulaga.
Yo la fatiga,
tú la esperanza....
 

ROMANCE DE LA PAZ CONDENADA
La boca puede besar
cuando de besar se trata.
Puede comer, si le dan,
y puede escupir la rabia.
Pero lo que da razón
a la boca es la palabra.
Sin ella, la mía es
mortal herida en la cara.
Pero eso cantó mi boca
la paz ¡y vuelve a cantarla!
Pero no hay palabras buenas
para entendederas malas.
Si digo rosa, la rosa
se pone tan colorada
que hasta la rosa se olvida
de que hay también rosas blancas ...
Yo dij: buscad la paz.
Y la paz que aconsejaba
¿no era la blanca paloma
apostólica y romana?
Tiñeron la paz de rojo.
Vistieron la paz de máscara.
Dije y digo: quiero paz
a la puerta de mi casa.
La paz no tiene color
ni bandera, ni morada.
La paz no tiene vergüenza
de desnudarse en la plaza.
La paz es madre de todos,
pero de ninguno ahijada.
Por la razón de mi boca
digo que la paz se haga.
Que la simiente sea mies
y la mies se eche en la parva,
y la trilla la navegue,
y julio aviente la paja,
y el grano grávido quede
y se muela junto al agua ....
Y las manos de los hombres
modelen cada mañana
esa escultura de amor
que es el pan de quien trabaja.
Que desde que abran los ojos
hasta que acuesten la cara
pan y paz hagan los hombres ...
(Tan parecidas palabras
son la paz y el pan, que entiendo
que de lo mismo me hablan).
Pero vistieron de rojo
la paz que yo aconsejaba.
Y alguna razón tuvieron
para mirarla encarnada.
¡La paz será siempre roja
mientras sangre como sangra!

 
TUS LABIOS
Ese lugar de ti donde, evadida,
tu sangre moja el aire y se derrama;
ese lugar de ti donde la llama
está a la vez mojada y encendida;
ese lugar en fruto que convida
a escalar la cintura de tu rama;
allí donde tu céfiro embalsama
la palabra de amor recién nacida;
ese lugar de ti bebí sediento.
(Besar es un ensayo de hacer viento
respirable tus huesos y tus venas).
Pero quedé absorbido en el intento.
Y ame duele tu carne y soy apenas
pez de tu sangre y ala de tu aliento.
 

ROMANCE DE LA NIÑA
Y SU SOMBRA
Tu sombra yace en la noche
fundida a ru propio cuerpo,
despiesta cuando despiertas
y se duerme con tu sueño.
Pie con pie, tu sombra y tú,
oscuro, irrompible espejo.
Delante: vago presagio.
Detrás: nublado recuerdo.
Ni te alcanza ni la alcanzas,
tiniebla sobre el sendero,
rastreramente presagia
la dimensión de tu lecho.
Hija del sol y tu carne,
héroe celeste y terreno,
peana de tu blancura,
último y primer cimiento.
Pero tú no temas, niña,
ese anochecer pequeño
que te sigue y te persigue.
Sombra da todo lo enhiesto.
Quien recibe luz da sombra,
que luz propia no tenemos.
Devolver sombra por luz
no es desagradecimiento.
Da siempre tu pechoa al sol,
tu frente y tu pensamiento.
Da tu corazón al sol.
La sombra te irá siguiendo
como un vestido de novia,
porque no tiene remedio, no,
tu boda con el misterio.
Mira, niña, tu escultura
de ceniza sobre el suelo.
Aprende a jugar con ella
para que no te dé miedo.
Ponla de pie sobre un muro
y haz siluetas con los dedos,
fugaces dioses de sombra
que mueren antes del rezo.
 

 
ROMANCE DE LA VERDAD
Y LA MENTIRA
Gentes hay que van diciendo
ser dueños de la verdad.
La verdad no tiene dueño.
Virgen de nadie y de todos.
E pan nuestro y el pan vuestro.
Doncella que quiere amor,
pero no admite secuestro.
Mi mano, como cualquiera,
sólo apresa lo pequeño.
Si quiero coger la luz,
alzo la mano y la cierro
y  sólo cojo tiniebla,
porque el sol no luce preso.
Poseedores de verdades
que no nos vengan con cuentos.
Verdad con dueño es mentira.
Lo saben todos los pueblos,
los dioses y los gusanos
bendecidores del cieno.
Libre está, raíz de todo,
simiente total, cimiento.
Ni aun el sabio la posee;
sólo descorriendo velos
castamente se desnuda
para los que vemos menos.
No hay verdades por hacer.
Nacieron todas a un tiempo,
cuando se acostó el mar
y de pie se puso el pétalo.
Compartida claridad,
única luz que ve el ciego.
Semilla cuando la entierran,
lluvia si le prenden fuego,
huracán cuando la enrejan
y si la amordazan, trueno.
Verdad con dueño es mentira.
Mentira sí tiene dueño.
Mala voluntad la engendra,
labios le dan mal aliento,
orejas torpes la abrigan,
mercader le pone precio.
Dajad libre la mentira
y morirá como un perro
sin amo, como una zarza
con las raices al viento.
Sólo reza la verdad.
Si digo la verdad, rezo.

 
POESÍAS LÍRICAS Y ERÓTICAS
Bartolomé Cairasco de Figueroa (S.XVI)

COPLA

Tanta luz  van esparciendo
vuestros ojos, con cuidado,
que dexan a cualquier viendo
de suspenso, el cuerpo elado
y el alma de amor ardiendo

OCTAVA

Estoy preso , y con razón,
que si libre me hallara
otra vez me cautivara
por gozar de tal prisión.
Yo propio me cautivé
y en prisiones me e metido,
holgara que hubiera sido
mil años antes que fue.
Es tan dulce mi pasión
que si libre me hallara
otra vez me cautivara
por gozar de tal prisión.
Quando yo acerté a mirar
aquesos ojos tan bellos
quedé preso en sólo vellos
sin poderme rescatar.
Ninguno en tal ocasión,
señora, si allí se hallara
que cautivo no quedara
por gozar de tal prisión.
Teneis, señora, un poder
que a quantos miráis, matáis
y al queréis cautiváis;
todo lo podéis hacer.
Prendistis mi corazón
y aunque libre me hallara
otra vez me cautivara
por gozar de tal prisión.
 
 
 
Amor no es sino hombre
y no es hombre sino Amor;
no es amor, sino dolor,
aunque de Amor tiene nombre.
Es un forastero que
ha venido no sé de dónde
y mata no sé con qué
y hiere no sé por dónde.
 
Ábreme, casada, por tu fe,
Abreme, casada, por tu fe,
que llueve menudico, y mojomé.
Si duermes, señora mía,
despierten aquel dolor
que causan tu desamor,
tu crueldad y mi porfía;
pues no te veo de día,
agora respondemé
que llueve menudico, y mojomé.
No pienses, desconocida,
que por estar en tu lecho
sanas el daño que has hecho
en mi alma y en mi vida:
la una tengo perdida,
la otra acabasemé
que llueve menudico, y mojomé.

GUILLERMO PERERA ÁLVAREZ
FRAGMENTO DE
LA PRINCESA DÁCIL
 
Las praderas nivarinas,
antes plácidas y amenas,
por  planta invasora holladas,
por ardiente sangre secas,
sin rebaños ni pastores
se hallan tristes y desiertas.
Mas un día, de vencida
ya los hijos de esta tierra,
tras atléticos esfuerzos
y de gloriosas proezas;
y viendo tristes nublarse
el sol de su independencia,
por el reino de Taoro
cundió sorprendente nueva
que luz fue de la esperanza
en el antro de sus penas.
Como elocuente tributo
de respeto y obediencia,
enviaba el rey de Tegueste
a Bencomo rica presa:
a Gonzalo del Castillo,
prisionero hecho en la guerra.

MANUEL VERDUGO
ANGELUS
En el roto dosel de nubes grises
pone flecos de luz un sol de invierno.
El mar está dormido,
el aire en calma y el paisaje muerto.
¡Cuán solemne la voz de la campana
que vibra desde lejos,
y en la quietud crepuscular ahuyenta
el fantasma invisible del silencio!...
¿Que ansiedad estremece nuestro espíritu
cuando el bronce dilata sus lamentos
en la paz de los campos?
Esa voz temblorosa del Misterio
que los niños escuchan pensativos
y hace inclinar las frentes a los viejos,
¡Cómo canta el desmayo de la tarde!
¡Cómo solloza!... Sus pausados ecos
que despiden al día
parecen repetirnos: ¡Uno menos!
Cuando resuena, los creyentes oran;
suspiran los amantes, y un momento
el hombre sin amores ni esperanzas
fija sus ojos vagos en el cielo ...
¡Qué inmóviles están las nubes grises
sobre el paisaje muerto!
 

 
JUAN PÉREZ DELGADO
DUALIDAD
Estaba yo llorando, y no sabía
cómo volver  al mundo en que lloraba.
Porque un dolor antiguo me acuciaba
a desbordar en pena la alegría.
Un informe a reir se definía
como signo de un llanto que se acaba.
Pero la risa al llanto no mataba
y la pena a reir no se avenía.
Ella al enigma abrió pupilas bellas
y se hizo luz en el vital recinto
donde pugnaba goce con quebranto.
Así el centellear de dos estrellas
aclaró la emoción de su laberinto:
Era mía la risa y suyo el llanto.

 
PEDRO PINTO DE LA ROSA
FUEGO DE SAN TELMO
Ay, sobre el palo mayor
la noche prendió un lucero.
-¿Cómo un lucero? ¿No ves
que es el fuego de San Telmo?
-Yo no te digo que no,
marinero.
Pero déjame que siga
diciendo mi ritornello:
¡Ay, sobre el palo mayor
la noche prendió un lucero!

 
ISMAEL DOMÍNGUEZ
LA NIÑA CIEGA
Y en el querer a su mozo
huyó su mirada buena ....
Él fuése a correr ventura,
ella quedose a la espera,
largo el adiós de sus manos
muertas de silencio y pena.
Nacen cansadas las horas.
Y en el mirar a la sierra
a través de los mil tiempos
tantos pesares cayeran
de aquella mirada triste,
de aquella mirada buena,
que la niña ya no sabe
mirar más hacia la sierra,
claveteada de fervores
y de mirares de pena.
La niña perdió sus ojos,
carabelillas de guerra
frente a frente a los chiquillos
allá en las horas primeras
de sus primeros quereres.
La niña se quedó ciega
y ya no sale al camino.
En su ventana se queda,
amortajendo el silencio
de su mirada ya muerta.
A ratos se mete en su alma
a conversar con su pena,
y a ver, acaso, si oye
la ansiada pisada nueva
de aquel que otrora, una tarde
tras los valles se escondiera
por ver de probar ventura
por los mares de la tierra.
De la gracia de sus ojos
juyó su mirada buena.....
Ella sabe que fué el sol.
Y fue una tarde cualquiera
en que estaba muy borracho
de sangre de primaveras.
Gozoso de nuevos vinos,
ansioso de amor de hembra,
él se llevó la luz clara
de aquella mirada buena.

JULIO ANTONIO DE LA ROSA
POEMA DE LA GALLINITA CIEGA
Gallinita ciega,
¿qué se te ha perdido?
¿Buscas una estrella
del fondo del río?
No bebas el agua
mirando hacia arriba
que puedes tragarte
la estrella perdida.
Gallinita ciega,
¿Qué se te ha perdido?
¿La agujita de oro
enhebrada en hilo?
No escarbes el patio,
busca con el pico
que hallarás la aguja
encontrando el hilo.
Gallinita ciega
¿qué se te ha perdido?
¿El huevito blanco
que había en tu nido?
No busques el huevo
porque lo han cogido
y arreglan la fuente
con su cal los niños.
Da tres vueltecitas
a orillas del río
y hallarás la estrella,
la aguja y el hilo.
No busques el huevo,
gallinita ciega,
porque lo has perdido.

JUAN ISMAEL GONZÁLEZ
LA ESPERA
El reloj me va clavando
sus minutos en el alma;
por cada vez que no llegas
me manda una negra espada.
Y qué amargas son entonces,
amor, estas puñaladas.
El reloj me va matando
en un tiempo que no acaba,
hasta que vive en la puerta
tu presencia iluminada.
El tiempo de las estrellas,
el tiempo que no se alcanza
es el tiempo que te mide
cuando espero tu llegada.
Y cuando llegas no existe
el número que señala
la luz del cielo en la tarde,
la noche negra que avanza.
El tiempo de tu presencia
solamente lo declara
el latido de mis venas
en sangre desenfrenada.
Que el tiempo a tu lado muere
porque el tiempo en ti se para.
El reloj me va clavando
sus minutos en el alma
por cada vez que no llegas,
cuando espero tu llegada.

TRES POEMAS DE
FÉLIX CASANOVA DE AYALA

MARINA

No me cansa si te sigo por el agua
ni la danza que te digo por la arena,
por lo mismo que las aves son distantes
y distintos en los ojos los ocasos.
A qué lado marinero considero
ese tuyo vuelo cuyo cielo enmarca
y desmarca cielo tuyo grácil vuelo,
ola sóla, barcarola, núbil ala.
Ahora vienes de viejísimas arenas,
de morar concavidades de silencio,
y en los ojos de los mares viendo mares
haces peces y deshaces los abismos.
Cuanto más que contorsiones en tu mano
paraiso destellado sobre el nácar,
iban soles, iban sueños, iban mundos,
en efecto de centrípetos encajes.

 
SONETO III
Sucede que la vida, anocheciendo,
es dulce ... Ya el cansancio del camino
es un bello recuerdo ... El campesino
se sienta a disfrutar ... ¡y está muriendo!
Sucede que esa muerte, sin estruendo,
tibiamente hogareña, casi un trino,
tampoco es la que amaba el peregrino
cansado de rodar ... ¡y está sufriendo!
Sucede que nos vamos separando
mucho de Dios y de la tierra: todo
aquello que nos daba esencia y nombre...
Sucede sí, que estamos olvidando
nuestra mezquina condición de lodo
moldeado por Dios para ser hombre.

PATIOS DE MADRUGADA
Mi amor es una mujer
loca en su torre
me sabe llevar
y yo la sé
Su locura es amarme
me tapa y me abriga
me desnuda descalza
y me bebe
Mis sueños los sueño
en su almohada
y le cuento mentiras
como a una casada
Mi reina es un ave de cuello rojo
volando en mi cráneo besándome un ojo
me dice te quiero (yo más mi señora)
si me dice te dejo la mato y me muero
Mi amor es una mujer
de cuerpo rosado
me lame mi vino
si mancha yo limpio
Su corazón de luz
late en el tiempo
rebosando de sol
los segundos de muerte
Mi eina es un viento fragante y frío
me agota en su mar y yo soy su río
me araña los brazos y sangrando le digo
sórbeme el alma, llévamela contigo..

DEL ROMANCERO POPULAR DE
LANZAROTE
¿De qué te sirve tener
esa pompa, esa grandeza,
si cuando menos lo piensas
la vida vas a perder?
¿De que te sirve querer
esa riqueza elevada,
y la casa tan floreada,
orgulloso en el vestir,
si te vas a convertir
en polvo, ceniza y nada?
¿Para qué quieres talento,
an rande sabiduría,
si ha de llegar ese día
que pierdas conocimiento?
¿Para qué ese mandamiento,
esas gentiles veladas,
esas prendas esmeradas
con que adornas tu figura,
si en la triste sepulturason polvo, ceniza y nada?
¿Para qué llevas brillantes,
vistes la ropa de moda,
si al fin todas las personas
irán con pies por delante?
¿El andar siempre elegante
con la juventud dorada,
gozar y tener criada
que te ayuden a vestir,
si te vas a reducir
a polvo, ceniza y nada?
No me quejo de mi suerte
porque desnudo nací,
y todo lo que adquirí
se acabará con la muerte.
Se vera mi cuerpo inerte
y mi persona olvidada,
al viento irán mis trovadas,
se cerrará el `porvenir,
y me vendré a resumir
en polvo, ceniza y nada.

DE PASO CABE LA FUENTE
De paso cabe la fuente
la mañana de San Juan,
iba el caballero al paso
y yo el cántaro a llenar;
doncella que va a la fuente
no debe jinete hallar.
El me requirió de amores
 a la sombra del pinar;
me dijo: ¡Vendré mañana!
No vino, pero vendrá
mañana que es fiesta, madre,
mañanita de San Juan.
 

DEL ROMANCERO DE LA PALMA
LA DAMA Y EL PASTOR
Pastor , si subir no puedes,
espera, yo bajaré,
y dispués que abajo esté
te daré lo que pidieres.
No me fío de mujeres
(respondió el villano vil),
mi ganado está en la selva,
con él me voy a dormir.
Pastor, cásate conmigo,
que en mi casa tengo un coche,
para salir de paseo
los domingos por la noche.
-El diablo que te la embroche
(respondió el villano vil),
mi ganado está en la selva,
con él me voy a dormir.
 

DON GATO
Estando el señor don gato
sentadito en su tejado,
ha recibido una carta
que si quería ser casado
con una gatita blanca,
que anda por los tejados.
El gato por ver la novia
se ha caido y se ha matado.
Ya lo llevan a enterrar
a la plaza del pescado.
Al olor de la sardina,
el gato ha resucitado.
Por eso dice la ente;
"Siete vidas tiene un gato".
 
 
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