Fetival de Música de Canarias.


ALFREDO KRAUS, Tenor



Hace ya tiempo que Alfredo Kraus ha alcanzado el más alto nivel de prestigio en la Historia del Arte Lírico y pertenece a ese Olimpo donde están aquellos que la hacen verdad día a día y logran así su grandiosidad.

Ejemplo de ética artística, profesional riguroso y enemigo del "divismo", Kraus realiza su carrera con unos sólidos principios éticos y estéticos; una carrera sin fisuras de más de cuatro decenios ininterrumpidos sin una sola cancelación. Desde su debut profesional, el 17 de enero de 1956 en el Teatro Real del Cairo, con Rigoletto y Tosca, ha construido su carrera sin prisas, con prudencia y calculando los desafíos, tal vez los ingredientes básicos para mantenerse en la cúspide. En los cinco primeros años de su carrera ya había debutado en los teatros de ópera más prestigiosos de Europa, donde todas sus actuaciones son éxitos. En 1962 comienzan sus triunfos en Estados Unidos y el resto del mundo. Alfredo Kraus ha cantado en las salas y teatros más prestigiosos del mundo y con los más importantes directores y repartos del momento. Ha inaugurado algunos teatros y conserva el récord de aplausos en muchos de ellos. Su inigualable carisma artístico se muestra en obras que van desde los Lieder de Schubert y Strauss a los barrocos y románticos italianos, y desde la ópera francesa, italiana y española, hasta la Zarzuela y la Música Popular.

Alfredo Kraus nació en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. A los cuatro años empezó sus estudios de piano y, a los ocho, entra a formar parte del coro infantil de su colegio "Beato Padre Claret". Más tarde, recibe nociones de canto con Doña María Suárez Fiol de León, una gran dama de la ciudad que organizaba reuniones musicales y conciertos benéficos. A los 17 años canta en el Coro de la Filarmónica de Gran Canaria y más tarde, en la Coral Polifónica de Las Palmas, donde siguió desarrollando una actividad artística participando en recitales benéficos. Prosigue sus estudios con la Sra. Markoff en Barcelona y con el Maestro Andrés en Valencia. Finalmente va a Milán y conoce accidentalmente a Mercedes Llopart con quien finaliza sus estudios.

La crítica internacional y el público más entendido y exigente consideran unánimemente a Kraus como el mejor tenor lírico del mundo y el más grande belcantista de la actualidad. Sus valores artísticos e intelectuales son cada vez más reconocidos internacionalmente por instituciones artísticas, líricas, universitarias, etc.. Junto a los mejores galardones con que le ha colmado su tierra natal, Alfredo Kraus sigue recibiendo los más altos títulos honoríficos, condecoraciones y premios de diferentes estados y ciudades.

Cuatro opiniones muy significativas permiten adentrarse un poco en lo que significa Alfredo Kraus en la Historia de la Opera: El prestigioso Gianandrea Gavazzeni, que fue durante muchos años director de la Scala de Milán, ratificó en 1990: "... He seguido prácticamente toda su evolución técnica e interpretativa y mantengo hoy que Alfredo Kraus ha de considerarse un máximo Maestro en lo que conocemos por Arte Vocal del Novecientos. Diré que por sus características se destaca de sus colegas por su gran nivel y calidad, es un fenómeno que ya está en la Historia del Arte Vocal y de la escena operística de estos últimos 40 años. Kraus es Kraus y no puede comparársele con otro...".

Tullio Serafin, el mismo que en 1949 convence a Maria Callas para que sustituya a Margherita Carosio en I Puritani, que se estaba presentando en Venecia y que da inicio con ello, no sólo a la fulgurante carrera de la diva, sino a una revalorización del repertorio belcantista del Ochocientos, cuando dirigió a Kraus en esa ópera en 1961 en el Teatro San Carlo de Lisboa, al término de un ensayo le pregunta: "Dígame Kraus, ¿con quién ha estudiado Ud. esta ópera?" - Kraus responde que con el Maestro Fornasari, preparador de Milán, fallecido recientemente - y preocupado añade: "¿Qué ocurre Maestro, algo está mal." - Serafin contesta de inmediato: "¡No!, es que parece que Bellini hubiese escrito esta ópera para Ud.". Giulietta Simionato, entrevistada en abril de 1980 por la revista "Ritmo", dijo que había estado en Chicago recientemente (invitada para la celebración de las bodas de plata de la Lyric Opera) y escuchó a Alfredo Kraus en el dúo de "Los Pescadores de Perlas", en el aria de Werther y una representación completa de Fausto, declaró: " Hacía ya mucho tiempo que había dejado de creer en la perfección. Pero lo que escuché a Kraus en Chicago me hizo pensar que la perfección sí existe en algún caso rarísimo.
La perfección, en todo caso, es hoy Alfredo Kraus". Y Rodolfo Celleti dice: "Me gustaría definir a Kraus como el más grande tenor "de gracia" de los últimos cuarenta años, su voz no es de enorme tonelaje, pero es llena, redonda, homogénea y de gran extensión; no existe tenor, hoy día, que pueda compararse a Kraus en el fraseo, la gama de tintes, claroscuros y tonalidades; se trata de un hecho técnico e interpretativo; su modo de emitir la voz, es el mismo puro y ortodoxo de los grandes tenores del Ochocientos y principios del Novecientos". El gran tenor y artista Carlo Bergonzi dijo: "Oír cantar a Kraus es algo que hace bien al alma". Otro grande de la historia, Giacomo Lauri Volpi decía: "¡Así se canta! Hoy no hay ningún tenor que cante así."

Cuando su actividad artística se lo permite, Kraus apoya causas benéficas internacionales y aporta su gran conocimiento y experiencia dando clases magistrales y cursos en importantes instituciones de todo el mundo; ejemplo de ello es su Cátedra de Canto en la Escuela Superior de Música REINA SOFIA en Madrid. Desde 1990 preside el Concurso Internacional de Canto que lleva su nombre y cuya final se celebra en su ciudad natal.

En 1996 Alfredo Kraus cumplió una doble ilusión: Celebrar su 40 Aniversario Artístico con una gira internacional y homenajear con ella, al público que comparte con él tan extraordinaria carrera.

Finalmente y como honor inédito en la historia de un artista vivo, el auditorio de su ciudad natal, próximo a inaugurarse, se llama Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria.