ECOMUSEO DE GUINEA
| EN EL MALPAÍS del sector oriental del valle del Golfo se encuentra uno de los asentamientos más importantes de la época aborigen, aprovechando sus amplios y magníficos tubos volcánicos. Éstos, denominados Juaclos, dieron nombre tanto a la zona donde se encuentra como al propio poblado.
Su situación estratégica dentro del valle se ha de valorar no sólo desde un punto de vista territorial sino, también, para la captación de resursos de todo tipo, teniendo en cuenta la realidad biogeográfica de la Isla. Esto explica la extraordinariamente amplia ocupación de la zona, que se remonta en sus momentos iniciales a los primeros siglos de nuestra era, en concreto en el siglo III. En consecuencia, pues, es uno de los núcleos más interesantes de El Hierro, por la secuencia y evolución derivada de la continuidad de su habitación, así como por la posibilidad que ofrece de conocer las pervivencias, transformaciones y además reacciones habidas a partir del siglo XV. |
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Esta importancia no disminuye con la conquista de la Isla en 1402, sino que, por el contrario, se verá reforzada al ser un lugar elegido por los europeos para desarrollar el poblamiento histórico que formará el germen de lo que hoy se conoce como Poblado de Guinea.
Fuertes y gruesos muros, tablas y vigas de pino, barro, piedra y materia orgánica, conforman los escasos materiales con que los herreños contaron para la construcción de sus poblados.
Guinea, muestra restaurada de aquellos, nos invita a conocer la adaptación a un entorno difícil; sus casas, orientadas al abrigo, sin apenas ventanas, constituyen no sólo una muestra del pasado cercano de El Hierro, también en ellas, en sus patios y recovecos, vivió la gente, descansó, enamoró, disfrutó sus fiestas y bailes, molió el grano y trabajó.
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Hoy podemos contemplar la etnografía insular de ese pasado, aún vivo para muchos, y el paseo por Guinea nos lleva, a través de los útiles, a la agricultura cercada de los higos, las papas, el millo y las arvejas, pero también al de las plantas medicinales, el lino y las mimbreras. Nos lleva al artesano que fabricó con mimbre y caña los cestos de mano, de carga, las jaulas. A la pieza cerámica realizada por manos de mujer, que mezclaron la arena del barranco con el barro, el agua y el fuego para satisfacer la necesidad cotidiana de ollas, tostadores, braseros y tiestos. Nos lleva a las labores de aquellas familias con sus ganados, ovejas y cabras con nombres propios, de los que se obtuvo la leche diaria, la lana del menguante de marzo y la piel, dando el queso, las colchas, las traperas, los costales, talegas, majos, mochilas y zurrones. |
| Las casas tradicionales, sus enseres, los muros, patios y aljibes no son un recuerdo de la historia muerta de El Hierro, como patrimonio etnográfico son conocidos y reconocidos, perviviendo en la memoria a sus usuarios y creadores.
EL NÚCLEO arqueológico y etnohistórico de Guinea es de extraordinaria importancia por el conjunto de circunstancias que se dan en él. Así, se presentan las dos etapas poblacionales de la Isla, planteadas con un objetivo informativo y pedagógico muy concreto: que el visitante extraiga una clara lectura histórica de la zona, donde entienda que las formas espaciales vienen marcadas por los específicos medios de producción de cada momento, como reflejo claro y global de la evolución histórica de un área tecno-cultural concreta. |  |
 | Esta importancia explica la unión de esfuerzos y recursos económicos y humanos de los diferentes organismos públicos de la isla, que tienen competencias en materia de cultura, con la Dirección General de Patrimonio Histórico del Gobierno de Canarias. El objetivo ha sido el de recuperar un conjunto monumental donde se expresan muy bien las esencias culturales económicas y de las técnicas artesanales tradicionales como una luz que refleja perfectamente el mundo insular herreño. |
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