
La utilización de materiales sintéticos es cada vez más importante y frecuente en la conservación y restauración de obras de arte, ya que están completamente integradas en la vida artística cotidiana y ofrecen una serie de alternativas y posibilidades que no poseen los materiales tradicionales.
Nos centraremos en un caso práctico concreto, consistente en la aplicación de dos soportes sintéticos de distintas características en la restauración del lienzo de San Juan Bautista de la iglesia de San Juan de Arico, Tenerife.
Como ante cualquier obra, lo primero que se hizo fue analizar la situación en que se encontraba el lienzo, su naturaleza y el origen de los deterioros.
Se trata de un lienzo de tipo industrial, de calidad muy baja, con indicios de fragilidad excesiva y con un roto de dimensiones considerables.

No dudamos que la aplicación de un reentelado sería lo más conveniente en este caso; sin embargo, no podía ser realizado de manera tradicional, puesto que el lienzo presentaba en su reverso una serie de inscripciones. La condición de «industrial» de la tela implica un cierto riesgo a la hora de emplear métodos acuosos, pues su fábrica no resistiría tal procedimiento.
Las características concretas presentadas y la incompatibilidad de procedimientos tradicionales a seguir nos centran en dos opciones a seleccionar; por un lado, documentar fotográficamente el reverso del cuadro y dejar testimonio gráfico y escrito de su existencia, la cual consideramos una salida fácil o, por otro, intentar realizar un reentelado transparente experimentando con materiales nuevos y así conservar lo que consideramos un dato histórico-artístico importante. Determinamos esta última opción como punto de partida.
La realización de pruebas de solubilidad fue necesaria para asegurar que no se alteraran las inscripciones con los distintos disolventes que se iban a aplicar. Además, antes de iniciar el reentelado del lienzo se extendió sobre éste una capa de PARALOID B-72 diluido en disolvente nitrocelulósico en muy baja proporción (2%), aislando, protegiendo y fijando las inscripciones, así como regenerando la elasticidad y consistencia de las fibras del soporte.
Previamente al reentelado se integraron las faltas de soporte por medio de injertos de fibra REEMAY -tela no tejida con un porcentaje de contenido en poliéster-.
Partiendo de las plantillas obtenidas de los perímetros de las lagunas, se consiguieron formas que encajaran exactamente con las faltas, creando así una base más sólida sobre la que realizar el reentelado y posteriormente la reintegración de la capa de preparación.
Paralelamente, se preparó el tejido destinado al reentelado. Se trata de una fibra sintética, de textura parecida a la seda y con tonalidad neutra que se pierde al superponerse con la fibra original.
Un soporte textil fino, que se preparó sobre una superficie satinada, se extendió para tensarlo perfectamente y luego aplicarle el adhesivo.
En este caso fue BEVA-371, un acetato de vinilo/etileno, resina cetónica N y parafina, en solución al 40% en tolueno y esencias especiales.
El material textil posee una gran resistencia a la tracción, buen comportamiento ante el envejecimiento, flexibilidad, adaptabilidad, reversibilidad y, sobre todo, «transparencia».
En presencia de temperatura, el adhesivo se funde y pega con la presión adecuada, volviéndose dicha combinación transparente (soporte textil/adhesivo) y conservándose, por tanto, las inscripciones originales.
El resto del proceso continuó convencionalmente.