CONSERVACIÓN DE LAS IMÁGENES DE SAN PEDRO Y DE SAN PABLO  
DE LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN 
Valverde. El Hierro 
 
EBE ROSA PALAREA. Restauradora de obras de arte. 

La Dirección General de Patrimonio Histórico del Gobierno de Canarias ha realizado las labores de conservación de las imágenes de San Pedro y de San Pablo de la iglesia de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, en el municipio de Valverde, capital de la isla de El Hierro.

Según el inventario de los bienes de la Iglesia de 1861, estas imágenes se hallaban situadas en el retablo mayor a ambos lados de la Inmaculada Concepción. Dacio Darias las atribuye a Marcos Padrón Machín (1769-1843). Las imágenes se encontraban depositadas en las dependencias de la parte interior del coro. El estado de conservación era muy malo. Esto se debía a que las piezas habían sido objeto de numerosas intervenciones. Abundaban los daños antrópicos que devinieron en irreversibles.

Dentro de este tipo de deterioro ocasionado por el hombre era evidente la mutilación y la amputación de piezas; en este caso nos encontramos con uno de los antebrazos de San Pedro. Las cabezas estaban desprendidas de los cuerpos y, a su vez, las imágenes se nos presentaban sin manos. Por otra parte, las piezas habían sido repolicromadas en tres ocasiones. Cada una tenía un estilo y una técnica artística distinta.

Así pues San Pablo fue creado con un estofado de buena calidad con azules y oro fino, aunque en muy mal estado de conservación, ya que contenía un alto porcentaje de pérdidas. En cambio, San Pedro había sido policromado con una técnica grasa polimerizada que nos permitió eliminar las capas de repinte que lo ocultaban. Las maderas de ambas imágenes presentaban vestigios de ataques de xilófagos aunque más tarde se observó que esta plaga ya no se encontraba activa. Aun así fueron desinfectadas. Posteriormente se les aplicó un preventivo.

Cada una de las imágenes llevó un proceso de restauración y un criterio propio. De esta manera se optó por eliminar el repinte que cubría la imagen de San Pedro y, en cambio, San Pablo siguió conservando su última policromía.

Imagen de San Pedro

Imagen de bulto redondo, tallada sobre maderas encoladas, de 147 x 45 x 40 cms, se ubica en la calle derecha del retablo mayor.

El proceso de restauración fue marcado por los estudios previos que mostraban que bajo las capas de pintura se encontraba aún la policromía original que finalmente pudo rescatarse. Previamente fueron desinfectadas y se usó un preventivo. Los dos repintes adyacentes se estima que fueron aplicados a partir del primer cuarto de este siglo; fue entonces cuando se desarrollaron las mutilaciones. Los dos contenían características físicas propias de los materiales grasos que se aplicaron a través de sus correspondientes capas de preparación. La eliminación del repinte se efectuó mecánicamente mediante escalpelos y bisturíes. Una vez descubierta la película pictórica original se efectuó la limpieza de estrato con esencia de trementina y alcohol metílico.

Una vez finalizada esta tarea, se procedió a barnizar la superficie; se enmasillaron las lagunas existentes con cola orgánica y sulfato de calcio y se comenzaron las tareas de reintegración cromática aplicada «a trateggio». Una vez terminadas las labores de restauración se protegió la obra con barniz Dammar.

Cabe señalar que tras esta eliminación de repinte se pudieron descubrir los detalles del manto de San Pedro, que ahora nos aparece decorado con motivos florales que se encuadran dentro de la pintura canaria de1 siglo XVIII.

En cuanto al rostro de San Pedro, la eliminación del repinte ha permitido valorar la policromía original que se encontraba en buen estado de conservación, al margen de contener ciertas pérdidas de estrato pictórico. Esta policromía pone de manifiesto los rasgos propios de San Pedro, como es la madurez en la que usualmente se representa.

Imagen de San Pablo

Imagen de bulto redondo tallada sobre maderas encoladas, de 146 x 57 x 37 cms, se ubica en la calle izquierda del retablo mayor.

Esta imagen se nos presenta en muy mal estado de conservación. Antes de comenzar con las tareas de restauración se estudió el estrato original. Se encontraba en proceso de descomposición en algunas zonas posteriores. Las lagunas eran muy numerosas y se desconocía el porcentaje de película original que íbamos a encontrarnos; por otra parte, había sufrido dos repintes que dificultaron los trabajos de descubrimiento del original, debido a que se trataba de un temple y estaba recubierto por una capa de preparación tradicional con cola natural, lo que había ocasionado que el estofado se encontrase adherido a ésta.

Al tratarse de dos medios iguales se desestimó, por el momento, el levantamiento del repinte ya que podría ocasionar la pérdida del pequeño porcentaje de estofado original que aún quedaba. Por lo tanto, se optó por respetar la segunda y última policromía que le fue aplicada a la imagen, dejando al descubierto los testigos del estofado; se estucaron las lagunas y se consolidaron los estratos que corrían riesgo de desprendimiento.

Por otra parte, se recompusieron en madera las zonas que habían sido mutiladas a excepción de las manos ya que no consta ninguna referencia de cómo pudieron haber sido.