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El consejero de Educación, Cultura y Deportes y el alcalde de Agüimes firman el convenio para la gestión del Centro de Interpretación de Guayadeque
El consejero de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, José Miguel Ruano y el alcalde de la Villa de Agüimes, Antonio Morales, formalizaron con su firma el convenio de colaboración entre ambas instituciones, para la gestión del Museo de Sitio de Guayadeque, inaugurado el pasado viernes, mediante el otorgamiento de un permiso de ocupación temporal.
La
inauguración del Centro de Interpretación, cuya gestión
recae tras la firma de este convenio en el Ayuntamiento de Agüimes, supone
la culminación de una vieja aspiración ciudadana por dotar, a
este singular enclave, de un lugar en el que mostrar y dar a conocer los extraordinarios
valores medioambientales y patrimoniales que encierra, y que han contribuido
a su declaración como Monumento Natural y Bien de Interés Cultural,
con la categoría de Zona Arqueológica.
Se trata de uno de los más importantes yacimientos arqueológicos de la isla de Gran Canaria, donde se localizan numerosos enterramientos y zonas de hábitat. El conjunto arqueológico se halla situado en una zona rica en endemismos vegetales que, por sus características, constituye un lugar de visita frecuente.
En la protección y régimen de uso de la zona arqueológica confluyen los intereses y actuaciones de las Administraciones representadas. La Comunidad Autónoma de Canarias es propietaria de la finca donde se ubica el Museo de Sitio, adquirida mediante cesión del terreno por parte del Ayuntamiento de Agüimes con el propósito de servir de apoyo a la infraestructura del sector.
El artículo 15 de la Ley 14/1990, de 26 de julio, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas, permite la suscripción de convenios de colaboración, ceder y aceptar la cesión del uso de bienes patrimoniales. En el presente caso concurre la circunstancia de que el uso del edificio se destina al ejercicio de competencias compartidas sobre la preservación y regulación de la visita pública de la Zona Arqueológica, donde concurren los intereses y actuaciones de las administraciones representadas.
Por todo ello, las Administraciones actuantes, interesadas en propiciar la puesta en uso del Museo de Sitio de Guayadeque para la visita y disfrute en condiciones compatibles con su conservación, han resuelto coordinar sus actuaciones para que la gestión del Museo de Sitio sea asumida por el Ayuntamiento de Agüimes.
El edificio cedido se destinará a servir de Centro de Interpretación del Parque Arqueológico de Guayadeque, como Museo de Sitio, con objeto de documentar y facilitar el aprovechamiento e interés de la visita pública de dicho parque.
El uso temporal del edificio se pacta por el plazo de cinco años prorrogables a la finalización del mismo de común acuerdo entre las partes, por periodos de igual duración y nunca superior a treinta años.
VCCD/Fotos: Arqueocanaria
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Características y contenidos del Centro
de Interpretación de Guayadeque.
La inauguración del Centro de Interpretación de Guayadeque es la culminación de una vieja aspiración ciudadana por dotar a este singular enclave, de un lugar en el que mostrar y dar a conocer los extraordinarios valores medioambientales y patrimoniales que encierra, y que han contribuido a su declaración como Monumento Natural por la Ley de Espacios Naturales de Canarias y como Bien de Interés Cultural, con la categoría de Zona Arqueológica.
Desde 1987, año en que se iniciaron los estudios pertinentes para garantizar la salvaguarda de este espacio natural y arqueológico, hasta hoy, el proyecto ha pasado por numerosas vicisitudes, hasta quedar configurado en la forma que podemos conocerlo actualmente.
El Centro de Interpretación ocupa un edificio construido expresamente para ello, localizado junto a la intersección de las carreteras que, procedentes de las poblaciones de Agüimes e Ingenio, acceden al interior del barranco. Este recinto, excavado en la montaña siguiendo la tradición troglodita de la arquitectura del barranco, invita a realizar un recorrido, desde el pasado más remoto en el que la erosión y la actividad volcánica formaron este paisaje, hasta su utilización actual, pasando por la ocupación aborigen y la colonización posterior.
La exposición en el Centro de Interpretación se inicia con la representación del medio natural de Guayadeque en todas sus facetas: la formación del barranco y sus aspectos geológicos, las características climáticas y la flora y la fauna asociadas. La singularidad y la importancia de este aspecto vienen dadas porque en su recorrido de unos veinte kilómetros, desde las estribaciones de la caldera de Los Marteles hasta las proximidades de la playa de El Burrero, el agua ha excavado un cauce, que en su curso medio adquiere la forma de un importante tajo que corta en dos la suave rampa circundante. Es en estas laderas casi verticales donde ha encontrado refugio un considerable número de plantas endémicas. Esta diversidad botánica se ve favorecida por la variedad altitudinal y climática que se registra a lo largo del cauce del barranco, desde su cabecera en la zona de cumbres hasta su desembocadura en la costa, pasando por las zonas de medianía.
El agua, que ha contribuido a modelar este relieve, ha sido históricamente, y lo sigue siendo, uno de los elementos definidores del paisaje y de las formas de vida del barranco. Los diferentes nacientes no sólo han favorecido el desarrollo de la vegetación sino que han permitido disponer del caudal suficiente para la puesta en cultivo de los terrenos adyacentes y para el abastecimiento de las poblaciones cercanas. Atendiendo a esta importancia, una sala se dedica específicamente a mostrar todo lo relacionado con el aprovechamiento de las aguas en Guayadeque.
El segundo gran aspecto tratado en el Centro de Interpretación es el del poblamiento aborigen. Dividido en diferentes salas y bloques temáticos, se trata de dar las claves que permitan comprender aspectos relativos a su forma de vida y a su interrelación con este espacio natural.
La importancia arqueológica de Guayadeque empezó a ser reconocida en las últimas décadas del siglo XIX, cuando comenzaron a hacerse las primeras exploraciones por parte del Museo Canario. Las momias y las grandes cuevas funerarias son, desde entonces, los elementos arqueológicos más conocidos del barranco, pero no son los únicos. La moderna arqueología, además de profundizar sobre los aspectos antropológicos y funerarios, ha puesto de relieve la presencia de otros elementos igualmente significativos, como pueden ser los grandes poblados trogloditas, los graneros, las pinturas y los grabados rupestres.
El siguiente aspecto tratado supone un cambio radical de contenidos, puesto que muestra la forma de vida europea en el último cuarto de siglo XV. La introducción de estos contenidos, apuntados de forma muy breve, permite al visitante situar cronológicamente en el contexto mundial, el momento final en que se estaba desarrollando la sociedad aborigen de Gran Canaria.
A continuación se exponen las transformaciones y las nuevas prácticas que se introducen en el barranco a raíz de la colonización europea de las islas. Para ello se utiliza la documentación histórica posterior a la conquista, que, casi en su totalidad, hace referencia a Guayadeque casi, exclusivamente, en relación al aprovechamiento de las aguas, tanto para el abasto y el riego, como para mover la maquinaria de los diferentes molinos que han jalonado su curso hasta hoy.
Los contenidos museísticos concluyen con una visión de los usos y actividades que se desarrollan actualmente en Guayadeque, haciendo especial referencia a aquellos valores etnográficos que aún perduran en el lugar.
Estos contenidos se complementan con la información disponible sobre las actividades, rutas a pie, lugares de interés y servicios que se ofrecen en la actualidad en el barranco de Guayadeque, además de un punto de venta de productos artesanos de la zona y de elementos relacionados con los contenidos expuestos en el Centro de Interpretación.
En definitiva, se pretende que el centro se convierta en punto de visita obligada para todas aquellas personas que deseen acercarse hasta el lugar con un criterio respetuoso con el entorno y ávidos por conocer el espacio que les rodea.
Conjunto Arqueológico de Guayadeque
Este conjunto arqueológico está formado por cuevas naturales y artificiales de habitación y de almacenamiento, así como las necrópolis funerarias de cuevas naturales y artificiales, que se organizan a lo largo de las márgenes del Barranco de Guayadeque.
Situado en los términos municipales de Agüimes e Ingenio, es conocido desde el siglo pasado y ha sido objeto de diferentes estudios, en unos casos arqueológicos y en otros antropológicos, realizados por los distintos investigadores que han trabajado en la isla de Gran Canaria.
En él se diferencian, entre otras, las agrupaciones del Risco del Negro, Cuevas del Cabildo, Risco del Canario, Cuevas de la Guerra, Loma de los Bueyes, Cuevas de la Sierra, Risco Vicentico y el Mondragón. En la mayoría de estas cuevas, sean naturales o artificiales, se ha señalado la presencia de hábitat y enterramiento asociados.
El grupo del Risco del Negro está formado por cuarenta y siete cuevas naturales y artificiales, entre las que destaca la cueva del Sastre, donde se identifican restos de tejidos vegetales, útiles de hueso y lascas de obsidiana. Igualmente, había una necrópolis, situada en la zona marginal, donde los cadáveres eran inhumados y estaban envueltos en tejidos vegetales.
El de las de Risco del Canario, está formado por un conjunto similar de veintinueve cuevas, siendo una buena parte de ellas graneros, con silos excavados en el suelo. Su necrópolis ha sido localizada en la margen de enfrente, en la zona denominada Cementerio de los Canarios, y constituye uno de los grandes conjuntos funerarios colectivos de esta zona, y en ella abundan los individuos momificados, donde la envoltura podía ser tanto de tejidos vegetales como de pieles. A una de estas cuevas se le ha concedido un valor cultural especial por el hallazgo de una pieza, interpretada como un betilo antropomorfo.
El grupo del Risco Vicentico está formado por cuarenta y nueve cuevas de características similiares en cuanto a su naturaleza, siendo la mayoría de ellas de habitación o de almacenamiento. De las dos cuevas funerarias, conviene resaltar que en una de ellas se identificó un enterramiento colectivo, con cuarenta y tres individuos inhumados.
Todas estas circunstancias hacen de este barranco uno de los conjuntos arqueológicos más interesantes de la isla de Gran Canaria, pues permite no sólo conocer las circunstancias de la habitación y el almacenamiento de la zona, sino, también, ofrece una documentación fundamental acerca de la capacidad de producción y la economía insular. Ahora bien, donde adquiere toda su importancia es en el análisis, no sólo de los rasgos biopatológicos y de organización social, sino también de los sistemas de enterramiento, ritos y demás circunstancias que envuelven el estudio de los individuos y sus relaciones con el mundo de la muerte, pues constituye uno de los núcleos que ha aportado desde antiguo una mayor cantidad de restos en la isla.
En Guayadeque se han identificado los diferentes ritos de enterramiento, sean cremados, inhumados simples o momificados, donde los cadáveres podían disponerse sobre el suelo o bien sobre yacijas vegetales, tablones de madera, etc.., y que en unos casos son individuales y en otros son colectivos, en ocasiones muy numerosos. Entre los momificados pueden aparecer unos envueltos en tejidos vegetales, otros en pieles que han sido sometidas a diferentes tratamientos y un caso corresponde a un niño. El cadáver había sido protegido por tres envolturas diferentes; las dos interiores con tejidos de junco, mientras que el exterior es de piel agamuzada.
Igualmente, no es menos valiosa la documentación derivada de los ajuares y de los registros de las cuevas de habitación o almacenamiento, además de la derivada de las manifestaciones rupestres, sean alfabetiformes o no, pues permiten una información de primer orden para el conocimiento de las poblaciones trogloditas de Gran Canaria.